Cuando conecté mi celular al computador, descargué todas las fotos que tenía. Esta es una de ellas:
La saqué con la camara de mi celular. Es una lampara de marmol; mas bien como una columna con una ampolleta al fondo.
Siempre cuando terminan las clases, me voy caminando a mi casa. En realidad no es mi casa, es de mi tía. Bueno, tampoco es de ella, ella lo arrienda.
Me acuerdo que una vez, estaba caminando cerca del Lider, y vi a un perrito con un pan envuelto en plástico. Se lo saqué del hocico para quitarle la bolsa y darle el pan solo. Quedó re contento el perrito. Tenía que caminar cuarenta minutos para llegar a la casa de mi tía, asíque me puse en marcha nomás. Ajuste los audífonos y me puse a pensar en cual sería la mejor forma de escribir este relato. De ahí más adelante estaba llegando a un terminal y se me acercó otro animal. Este igual estaba más viejo que el otro. Era picado a Pastor Alemán, y el lomo estaba casi pelado. Tenía como unas pelotas cerca de las patas, y la mirada más triste que haya visto en mucho tiempo. Al final se terminó comiendo mi pan. Yo no tenía hambre, así que mejor que se lo comiera él. Ya no me faltaba tanto para llegar; estaba a catorce minutos de la casa de mi tía. En su casa hay un perrito chico que se llama Benito. Nunca me gustaron mucho los nombres de personas para los animales. Creo que es de una raza llamada Pug. Yo encuentro al perro algo parecido a un chihuahua gris. Igual es medio gordito. De repente se escuchan los comentarios en la casa; dicen que el tío Pelao había elegido ese perro porque eran casi iguales. No es que mi tío se parezca a un perro, es que el perro se le parece en actitud. Igual es medio gordito. Ya podía ver de cerca el edificio de mi tía. Para entrar hay que cruzar una avenida con autos. Es complicado a veces. Cuando entras hay un caminito de adoquines en un follaje muy grande de pasto. A veces riegan y te mojas entero. Otras veces pisas caca de perro. Lo peor de pisar caca es que nunca me ha llegado plata. Es complicado a veces. Al lado de la entrada había una empleada que había bajado a los perros. Era un pequeño Puddle, con otra perrita chica. Ahí pensé que si yo tuviera que comprar un perro, sería un Chetland Sheepdog. Es como un Collie, pero más chico. Dicen que es uno de los perros más inteligentes que existen.
Mientras la empleada hablaba con el conserje, uno de los perritos fijó su vista en mí. ¡Que simpático perrito! Yo pensé que me dejaría acariciarlo, asíque lo llamé. Después de todo lo que he hecho por ellos en este día, supongo que me dejará acariciarlo. El perrito comenzó a venir hacia mí revoloteando la cola de alegría. ¡Que simpático perrito! Se detuvo a pocos centímetros de mi mano mientras me miraba fijamente. Justo cuando pensé que todo iba bien, me mordió fuerte el dedo. También me gritó unos ladridos bien fuertes. La empleada también me gritó algo bien fuerte ¡Ay no!, ¡perra caprichosa! Dijo esto como disculpándose. Así fue como me dí cuenta de que los perros son, al igual que las personas, todos distintos: nunca sabrás que esperar de ellos~

